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Cabezal
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Como es por todos conocido, hace 36 años que en Myeel estamos al Servicio de las Cooperativas eléctricas pero, lo que puede no sea recordado por todos, es que este año se cumplen los primeros 20 años de la aparición de un producto que revolucionó el mercado de las mediciones de facturación de la energía y potencia eléctrica: el medidor trifásico Alpha.
Sí, fue en 1994 cuando comenzó en el país la fabricación masiva del, aún hoy, único medidor trifásico estático de fabricación nacional. Los actuales habitáculos de medidores con tapa transparente permiten observar, caminando por las calles del Gran Buenos Aires, a los miles de medidores Alpha aún instalados luciendo, orgullosamente, como año de su fabricación 1994, ya que la primer fabricación e instalación masiva fue para Edenor, una de las Distribuidoras que nacieran con la privatización de Segba.
Es el único en el país (y de los pocos internacionalmente, si es que hay alguno) que puede demostrar no en forma teórica sino a través de los miles instalados fabricados en 1994: 20 años de vida útil real. No sólo lo referido es un hecho sino que, con los Servicios disponibles (propios o a través de nuestra representada Elster) ha sido y es posible adecuar, modificar, transformar, adaptar, mantener o reparar a los medidores Alpha, según las necesidades del cliente.
Pero debemos, como es nuestra política en todos los aspectos, ser sinceros con Uds., pues la verdad es que no hubiéramos recordado este acontecimiento de no haber tenido acceso al artículo: “Mediciones de facturación de la energía eléctrica: a 20 años del cambio tecnológico que las revolucionó”, del ing. Ricardo Difrieri, artículo que adjuntamos a esta New Letter. Como verán el Ing. Difrieri, como protagonista de esos primeros pasos (compra e instalación masiva de 12000 medidores) hasta la actualidad, en que ya se llevan fabricados en Argentina, entre los Clase 1 y los clase 0,5S, más de 300.000 medidores Alpha, realiza en el artículo una muy interesante reseña de la evolución de la tecnología y su uso, desde sus primeros pasos en que todo era “desconfianza” hasta hoy, en que, para los que lo adoptaron, el uso del producto es imprescindible.
Menciona detalles que pueden no ser por todos totalmente conocidos, como el uso de sus atributos (registros internos) para resolver reclamos de los clientes o de sus virtudes para ofrecer “Servicios” a los clientes, que pueden convertirse en una fuente de ingreso adicional para las Cooperativas.
Como Uds. bien saben, nos pueden hacer llegar cualquier inquietud que surja sobre este tema u otros relacionados, lo que satisfaceremos dentro de nuestras posibilidades o a través de consulta al autor del artículo y, si la consulta lo justifica o lo desean, con ampliación en vuestras instalaciones con su participación.

Medidores Alpha
Mediciones de facturación de la energía eléctrica:
a 20 años del cambio tecnológico que las revolucionó.

El uso de tapa transparente en los habitáculos que alojan a los medidores en la vía pública permite, caminando por el Gran Buenos Aires, ver cada tanto un medidor de clientes de medianas demandas con año de fabricación 1994, como los que ilustran este artículo. Sí, parece que fue ayer, pero ya pasaron 20 años de la primera compra masiva de medidores electrónicos destinados a la facturación de la energía y potencia eléctrica en esos clientes.
Fue el Cuadro Tarifario derivado de la privatización de Segba, con su Tarifa 2 (potencia contratada igual o mayor a 10 kW y menor de 50 kW), el que obligó a cambiar de tecnología, pues era la única forma de poder controlar y facturar potencia promedio 15 minutos y energía reactiva, además de energía activa, contando con sólo un habitáculo o caja para alojar a un medidor trifásico, en la vía pública.
No sin “desconfianza”, comenzamos a utilizar esos medidores en lugar de los de inducción, ya que era la primera vez que dependíamos totalmente de la electrónica, pues la única experiencia de uso masivo de instrumentos electrónicos que entonces se tenía era a través de los denominados “Registradores electrónicos” (en sí procesadores de los pulsos recibidos de un medidor de inducción) utilizados en las mediciones de los Grandes Clientes desde hacía entonces unos 6 años (luego de tres de “experiencia de campo”).
A mediados de 1993 se hizo en Edenor una licitación, como resultado de la cual se adquirieron 300 medidores a las dos empresas con ofertas aptas (una de las condiciones era que el medidor tuviera dimensiones tales que pudiera ser alojado, en la vía pública, en la misma caja que los de inducción entonces en uso), una de fabricación nacional (ABB) con su medidor Alpha y la otra de Landis y Gyr, hasta entonces tradicional proveedor de medidores de inducción para las mediciones de los Grandes Clientes, con su medidor Tarigyr.
Efectivizada con los de fabricación nacional la correspondiente experiencia de campo, que durara unos 6 meses, se procedió a la compra masiva escalonada de 12.000 unidades. Como anécdota cabe mencionar que, por problemas en la importación (sí, entonces también los había), los 300 medidores de Landis y Gyr recién llegaron a principios de 1995, momento en el cual ya había instalados varios miles de los de fabricación nacional, observándose inconvenientes para su adaptación al sistema de facturación, por lo que no llegaron a ser utilizados en clientes de medianas demandas (Tarifa 2). Se los uso para las denominadas recategorizaciones (posibles mediciones de Tarifa 1 en condiciones de pasar a Tarifa 2) cambiándolos, al ser se comprobaba que la carga del cliente lo justificaba, por medidores aptos para facturar en Tarifa 2. Caber recordar, a 20 años del “hecho consumado”, que entonces los motivos principales de “desconfianza” eran la vida útil de los medidores electrónicos y su performance a través del tiempo, o sea algo parecido al motivo por el cual el actual “Reglamento técnico y metrológico para los medidores de energía eléctrica activa en corriente alterna” (Res. 90/2012) establece el primer control para los medidores de inducción a los 12 años de instalados, mientras que para los medidores de estado sólido deberá ser a los 5 años de instalados.
En cuanto a la “vida útil”, acostumbrados a medidores de inducción con más de 30 años de vida útil comprobada y normativa con “Ensayo de Rodamiento” para verificar de nuevos el comportamiento en el tiempo, se nos informaba (como cálculo teórico por carecerse de experiencia de uso real), que sería de 10 años, lo que “creíamos” con verdadera desconfianza. Pero no tuvimos “más remedio” que adaptarnos y así comenzó nuestra experiencia con una tecnología con la que no sólo aprendimos a convivir sino que, luego de conocerla profundamente, pasamos a disfrutarla y “exprimirla”. Si lo de poder medir potencia y energías activa y reactiva con un sólo medidor trifásico fue “revolucionario”, cuando en 1995 aparecieron los medidores similares aptos para las mediciones de los Grandes Clientes (TOU), comenzó la verdadera “revolución tecnológica”.
Claro que se tomó la precaución (necesaria para garantizar la exactitud de la medición) de no instalar “solos” a esos “medidores revolucionarios” que hacían todo: medir y registrar demanda y energías activa y reactiva en tres tramos horarios y hasta la potencia con la exactitud que hace a la clase de los medidores (demanda deslizante), sino con un medidor trifásico de inducción de respaldo (o tres monofásicos). El medidor electrónico era clase 0,5S y el de inducción clase 1 (por eso se lo define como de “respaldo” y no de control), permitiendo mantener en el Sistema de Facturación el control denominado “Con-Fact” que tantas satisfacciones había dado (y dio), propio de las mediciones de Grandes Clientes con dos medidores de inducción doble numerador de igual clase, uno registrando la energía en punta y fuera de punta y el otro en horario nocturno y resto, o sea que ambos numeradores sumados daban el registro de las 24 h, permitiendo un control permanente entre los dos medidores, uno denominado de “Facturación” y el otro de “Control (de allí lo de “Con-Fact”).
El medidor de inducción de respaldo no hace sólo al referido control permanente, que permite observar desvíos y asegurar no facturar en forma estimada cuando el medidor estático, por algún motivo, indica “error”, sino a algo más importante: mantener la carga de exactitud de los transformadores de medición (TC y TT) dentro de los límites normalizados. Con el tiempo no sólo fueron cada vez menos las anormalidades observadas en los medidores electrónicos (algunas propias de un uso inadecuado, como la de mantenerlos almacenados con la batería conectada), sino que comenzaron a conocerse y utilizarse (en si usufructuarse) sus atributos o subproductos.
A través de sus registros internos aprendimos a “satisfacer” (o resolver) los reclamos de los clientes y sus asesores, como los derivados de excesos de demanda cuando existe un corrimiento horario lo que, con los medidores de inducción y relojes de conexión era algo prácticamente imposible mientras que, con los medidores electrónicos, no sólo se puede conocer exactamente la hora y día del exceso sino, con la curva de carga, hasta saber cuantos hubo.
Aprovechando sus virtudes se concretó la posibilidad de ofrecer “Servicios” (“vislumbrando” esa posibilidad, en Edenor se resolvió desde un primer momento que todos los medidores TOU fueran con memoria de masa incluida): análisis de consumos, determinación de máximos puntuales con asesoramiento para reducirlos o eliminarlos, venta de curva carga con o sin registros de energía reactiva y medición de respaldo para las mediciones SMEC de los GUMAS fueron algunos, dependiendo los “nuevos servicios” de las necesidades del cliente.
La aparición de la Res. 1281/2006 fue un ejemplo, pues las sanciones por no cumplimiento generaron la necesidad de los clientes de demostrar que los cortes solicitados se hicieron en tiempo y forma, siendo los registros de los medidores prueba indubitable de lo actuado. Fue posible ofrecer ese “nuevo servicio” por tener todos los medidores instalados memoria de masa con adecuado tiempo de registro (mínimo dos meses), estando de inmediato (en sí con retroactividad) disponibles para facilitar la información que los clientes necesitaban, a lo que se sumó la virtud de poder ser reprogramados “in situ” para registrar en display la potencia promedio de los últimos 15 min (ajustable minuto a minuto), pudiendo así el cliente conocer, prácticamente de inmediato, si estaba cumpliendo satisfactoriamente con la reducción solicitada.
Hoy, a 20 años del cambio tecnológico, la vida útil de los referidos medidores no sólo fue comprobada, sino que superó ampliamente los supuestos 10 años siendo, como se mencionara, varias e importantes las virtudes resultantes de su uso y performance. Pero, a esas características, hay que agregar su ductibilidad, ya que no sólo mantienen sus cualidades originales, sino que con las adecuaciones, transformaciones y recuperaciones, generadas para satisfacer las necesidades e inquietudes de las Distribuidoras, han permitido valorizar a la tecnología aún por sobre las expectativas de la propia fábrica. Hoy, por ejemplo, un medidor que era originalmente directo sin TOU ni curva de carga puede tener esas características incluidas, o ser apto para ser utilizado con transformadores de corriente, tener instrumentación o ser telemedible.
Por otra parte, han sido varios cientos los medidores “dados de baja” por aparente destrucción (cortocircuitos o golpes) “recuperados” por no haber sufrido daño su caja interna (los medidores electrónicos adaptados para ser usados en los habitáculos de los trifásicos de inducción existentes en nuestro país en la vía pública tienen “doble caja”, una original y otra externa que la cubre) o por lo menos “salvada” su plaqueta principal, que significa recuperar un alto porcentaje del costo del producto. Parecería que hace muchísimo que “desaparecieron” las mediciones de Grandes Clientes con sólo medidores de inducción, pero en 1995 en Edenor el 60 % de las mediciones de Tarifa 3 era con medidor de inducción de energía activa doble numerador con ICM, clase 1, medidor de energía reactiva y reloj, siendo el 40 % restante con medidor de inducción de energía activa emisor de pulsos, clase 1, registrador electrónico y medidor de energía reactiva.
Recién en 2006, o sea hace sólo 8 años (luego de 11 años de su aparición), todas las mediciones de los Grandes Clientes de Edenor (entonces 5354) pasaron a ser con medidor electrónico de calibración por software o sea inalterable durante su vida útil, según lo indicado en las Normas IRAM 2420 e IRAM 2421. No obstante esa condición normativa, las reglas del arte establecen la conveniencia (y los Sistemas de Calidad de las mediciones la obligatoriedad) de calibrar cada medidor antes de ser instalado, mostrando los resultados de ese control la detección de desvíos que, aunque puntuales, justifican su existencia.
Entendí una obligación la de transmitir estos conceptos por parte de quien, en un primer momento, fuera reticente al uso de los medidores electrónicos en lugar de los de inducción, por la inercia propia al cambio o la no muy buena experiencia en los comienzos con el uso de la electrónica (los “Registradores electrónicos” no sólo tuvieron unos 3 años de experiencia de campo hasta que el Laboratorio de Segba autorizó su uso masivo sino, en ese lapso, varias modificaciones respecto al producto original, antes de ser considerados aptos). Fueron los medidores electrónicos para las medianas y grandes demandas (sobre todo estos últimos) con sus atributos, ductibilidad, performance y adaptación a las necesidades de la Distribuidora y sus clientes, lo que llevó al cambio de actitud y al actual “embelesamiento” con la “nueva” tecnología. Sean unas últimas líneas dedicadas a los medidores electrónicos monofásicos y trifásicos para la facturación de las pequeñas demandas.
La experiencia en cuanto al uso masivo de ellos es aún mínima (no supera los 6 años), reflejando el “Reglamento técnico y metrológico para los medidores de energía eléctrica activa en corriente alterna” (RTM) el concepto de quienes lo elaboraran respecto a ellos: primer control a los 5 años de instalados, mientras que para lo de inducción fue establecido a los 12 años. Pero hoy son prácticamente los únicos adquiribles y, por lo tanto, la tecnología del presente y futuro, aunque convivirán con los millones de medidores de inducción instalados y reinstalables, durante varios lustros. Por ahora podemos decir que sus cualidades adicionales: registros que permiten detectar anormalidades propias o generadas (fraude), lectura automática sin abrir las tapas de los habitáculos o a distancia (telelectura) y uso en redes inteligentes, muestran una tendencia positiva.
Es de esperar que, en unos 10 años, su performance permita expresar sobre ellos conceptos similares a los que se han hecho merecedores los medidores que nos acompañan desde hace ya 20 años.

Ricardo O. Difrieri
rdifrieri@utn-proyectos.com.ar

El autor, además de haber participado en el estudio de todas las Normas IRAM de Medidores y Transformadores de Medición y temas afines en vigencia, fue “Jefe de la Sección Medidores” de Segba de 1978 a 1992 y “Subgerente de Mediciones” en la Gerencia de Grandes Clientes de Edenor hasta agosto de 2008, colaborando en lo que hace a su especialidad desde 2009 con la UTN – Proyectos.

 
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